
La carga de responsabilidades de los docentes es inédita; ahora deben cumplir el rol que muchos padres y madres no cumplen, siendo que la mayor parte del día los chicos están con sus familias. En las últimas horas, docentes y directivos del conurbano tuvieron que enfrentarse a dos hechos: las amenazas de tiroteo en los establecimientos, su contención y la activación de protocolos; pero también a padres y madres que, en lugar de organizar reuniones entre ellos para dar con los responsables y sus familias para tratar el tema, se organizaron para atacar a los trabajadores de la educación por considerarlos responsables de las acciones de sus hijos.
Además de esto, se dieron situaciones hilarantes y ridículas, como el pedido de detectores de metales, docentes “patovicas” que revisen a miles de alumnos por día y patrulleros por alumno. No solo es ridículo, sino imposible, inaplicable y estúpidamente imaginario.
Desde los municipios se activaron las alarmas y se puso toda la estructura para contener las situaciones en las escuelas. Mientras tanto, este viernes se dieron charlas de concientización para alumnos y padres. Y, claro, sorpresa: la ausencia de las familias en las reuniones es total. No se hacen cargo, pero responsabilizan a las escuelas.
La sociedad está rota.
