
Si bien el espacio libertario local ya venía funcionando como un rompecabezas de sectores, terminales políticas y liderazgos paralelos, la interna explotó públicamente en las últimas horas. Lo que hasta ahora eran diferencias puertas adentro terminó convertido en una guerra abierta entre referentes, concejales y armadores vinculados a La Libertad Avanza.
El detonante fue la concejal Mia Amoroso, la dejaron afuera de un encuentro de referentes cuando todo el bloque fue, se enojó y difundió una serie de mensajes y publicaciones donde apunta directamente contra dirigentes del armado libertario bonaerense y locales, entre ellos el concejal Subriabe, mano izquierda del empresario Fabián Carballo. En sus posteos asegura que el empresario Carballo la llamaba de manera insistente para que abandonara su banca, mientras que Agustín Romo le habría ofrecido una salida política por fuera del Concejo Deliberante.
Según la edil, le propusieron pedir licencia sin goce de sueldo y ocupar otro cargo, o incluso conformar un monobloque, con el objetivo de apartarla del escenario político local. Amoroso sostiene que rechazó esas alternativas porque considera que responde de manera directa a Karina Milei y que no reconoce intermediarios ni jefes territoriales.
Pero las acusaciones fueron mucho más allá. En otra publicación afirmó que existieron negociaciones entre sectores libertarios y el oficialismo paceño para mantener silenciadas determinadas posiciones dentro del Concejo Deliberante. También aseguró que hubo intentos de frenar denuncias vinculadas a hechos de violencia contra militantes libertarios ocurridos meses atrás y responsabilizó a dirigentes del propio espacio por maniobras destinadas a desactivar esos reclamos.
La concejal incluso expuso capturas de conversaciones privadas y reclamó públicamente que sus dichos sean desmentidos, redoblando la apuesta contra Romo, Carballo y otros referentes del armado provincial.
La respuesta tampoco tardó en llegar. En una publicación compartida por Amoroso, Agustín Romo la calificó de «mentirosa» y le pidió a la militancia que no le prestara atención, profundizando una disputa que ya dejó de ser una diferencia interna para convertirse en un enfrentamiento abierto.
La crisis expone una realidad que en José C. Paz muchos observaban desde hace tiempo: el universo libertario nunca funcionó como una estructura unificada. Conviven allí sectores que tienen diversidad de acciones, casi todas en manos de Sebastián Pareja, Agustín Romo, Fabián Carballo, Ramón «Nene» Vera y otros armadores que juegan con agendas propias y distintos niveles de cercanía con la conducción provincial y nacional.
Lo que parecía una disputa por lugares de poder terminó transformándose en una guerra de denuncias públicas, filtraciones y acusaciones de operaciones internas. Y aunque el conflicto recién empieza, una cosa quedó clara: la fractura libertaria en José C. Paz ya salió a la luz.
