
En 1989, en medio de una profunda crisis social, el Padre Gustavo Manrique llegó a José C. Paz con una misión clara: no quería ofrecer soluciones temporales ni frías asistencias, quería darles a los chicos en situación de vulnerabilidad un verdadero hogar.
Así nació el Hogar San José Providente, fundado sobre la base de la dignidad, el afecto y la contención familiar.
De los cimientos a la actualidad
1989 (El inicio): El Padre Gustavo comenzó su obra en el barri Villa Iglesiaso con la firme convicción de que cada niño merece crecer en un entorno seguro. Con la ayuda de voluntarios y la comunidad, levantó los primeros espacios de refugio.
Años 90 y 2000 (Crecimiento): El hogar se transformó en un faro de la zona. De recibir a los primeros chicos, pasó a estructurar programas de educación, talleres de oficios y apoyo escolar, entendiendo que el futuro se construye con herramientas para la vida.
Actualidad: A lo largo de estos más de 35 años, el hogar ha cobijado y transformado la vida de cientos de niños y adolescentes, manteniéndose fiel a su esencia: ser una gran familia que enseña el valor del esfuerzo y la solidaridad.
El legado del Padre Gustavo Manrique
Con su incansable presencia, el Padre Gustavo sigue demostrando que la realidad de los barrios más vulnerables se puede transformar si se apuesta por la educación y el amor. El Hogar San José Providente no es solo un techo; es el lugar donde cientos de jóvenes de José C. Paz aprendieron a soñar con un futuro mejor.
